¿Se puede perder peso después de los 40 años?

Para perder peso después de los 40 años hay que tener en cuenta varios factores, en primer lugar los cambios que se producen en nuestro cuerpo, el metabolismo y los niveles hormonales en esta etapa de la vida.

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Tabla de Contenido

    Ponerse en forma a los 40, esos molestos kilos de más

    Muchas mujeres se sienten incómodas incluso con algunos kilos de más acumulados en el climaterio o la menopausia, otras se quejan de un redondeo de algunas partes del cuerpo a pesar de una dieta regulada y del mantenimiento de hábitos saludables como la actividad física regular.

    Perder peso después de los 40 y los 50, ¿Es difícil?

    La buena noticia es que es posible perder peso y mejorar la forma física después de los 40 y los 50. Sin embargo, es importante evitar las dietas desequilibradas y el espejismo de perder muchos kilos en poco tiempo (¡que no es un objetivo saludable!). Hay que cambiar de actitud y modificar ciertos hábitos. He aquí 5 consejos prácticos para iniciar un camino dirigido y perder peso gradualmente y de forma saludable.

    Los 5 consejos para "adelgazar"

    Intentar aumentar la masa magra

    Entre los cambios fisiológicos que se producen con el paso de los años puede haber una reducción de la masa magra en favor de la masa grasa, y éste es uno de los factores que ralentizan el metabolismo y disminuyen la cantidad de calorías "quemadas" cada día.

    Los músculos (masa magra) son, de hecho, tejidos que consumen energía para su mantenimiento, especialmente si se practica una actividad física. En la mesa es necesario, por tanto, aumentar ligeramente el consumo de proteínas magras con legumbres, pescado (que además contiene omega 3, las llamadas grasas buenas y antiinflamatorias), carnes blancas (de origen ecológico), reduciendo el consumo de hidratos de carbono.

    No debe faltar la actividad física, aunque sea ligera (como caminar a paso ligero), pero sí constante, un ingrediente esencial para perder peso a cualquier edad.

    Gestión de los cambios hormonales, cuidado con el cortisol

    Es importante saber que algunas hormonas disminuyen (melatonina, hormona del crecimiento, estrógeno, progesterona y DHEA), mientras que el nivel de cortisol (la hormona del estrés) tiende a aumentar, lo que puede provocar sobrepeso, aumento de la grasa, osteoporosis.

    En algunos casos esto puede traducirse en una tiroides que se ralentiza y una sensación de hambre que aumenta. Los fitoestrógenos, contenidos en la soja, el trébol rojo, las legumbres en general, las semillas de girasol, la salvia y los cereales integrales, son muy importantes. También es importante elegir alimentos alcalinizantes como verduras, frutas y semillas oleaginosas.

    Combatir el deseo de dulce que surge en momentos de estrés, eligiendo hidratos de carbono complejos: Pasta, arroz y pan integral, legumbres. Se metabolizan lentamente y contienen triptófano, la molécula necesaria para producir serotonina, también llamada la "hormona del bienestar".

    Agar agar: Un alimento saciante y un remedio ideal

    Agar Agar es una sustancia que se obtiene de las algas rojas (en general, todas las algas sirven para estimular el metabolismo y son útiles en esta fase, a menos que haya problemas graves de tiroides).

    Es muy rico en sustancias gelatinosas, es decir, en fibras hidrosolubles, que pueden utilizarse como gelificantes para cocinar: Con uno o dos gramos de agar agar se puede gelificar medio litro de líquido. Excelente para hacer aspic o budines con fruta (y satisfacer el deseo de dulce con pocas calorías), tiene un efecto saciante y estimula la diuresis y el metabolismo. También protege el intestino y combate el estreñimiento.

    Mantener el índice glucémico bajo

    Reducir los hidratos de carbono con un índice glucémico alto, que provocan una mayor acumulación de grasa que los de índice glucémico bajo y medio. Los hidratos de carbono se descomponen en el organismo para obtener glucosa; Cuando el nivel de glucemia sube demasiado, el cuerpo reacciona produciendo insulina, que, para reducir la glucosa, empuja a las células a almacenarla en forma de grasa (¡el primer efecto de engorde!).

    Entonces, cuando la insulina ha reducido la glucosa en el torrente sanguíneo, el cerebro siente el descenso y surge el hambre de carbohidratos y dulces (segundo efecto de engorde).

    Los alimentos con mayor índice glucémico son sobre todo los hidratos de carbono simples, como los azúcares, pero las harinas refinadas tienen un comportamiento similar. Es mejor consumir harinas y cereales integrales que se asimilan más lentamente sin crear picos glucémicos.

    Una buena regla general para reducir los picos glucémicos es comer siempre un poco de hidratos de carbono y proteínas juntos en cada comida o tentempié. Si está decidido a perder peso, evite las comidas con sólo carbohidratos.

    La buena regla de las 6 comidas al día

    A partir de los 40 años es aún más válido. De hecho, con muchas comidas pequeñas y saludables (desayuno, comida y cena, un tentempié a media mañana, uno hacia las 16:00 y otro a las 18:00) mantienes el metabolismo activo y quemas más calorías. De hecho, la digestión se quema, se mantiene el hambre bajo control, que podría explotar con un intervalo demasiado largo entre las comidas. Siguiendo el consejo: evite absolutamente almorzar con una fruta y luego llegar con hambre a la cena. Así evitarás los atracones nocturnos, tan peligrosos para tu figura y tu salud. ¿Listos para empezar?

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